Fuego: La impotencia de perderlo todo
Impactado. Ésa es la palabra que describe cómo me encuentro yo en éste momento. Hace no más de 20 minutos escuchamos la alarma de Bomberos que llama a los Voluntarios de Bomberos a concurrir a una emergencia. 6 veces indica incendio, y así era.
La primera reacción en casa es tener que ver desde las dos ventanas más altas de la casa dónde se podría ubicar el incendio, a ver si es cerca o no. Efectivamente, viendo por el balcón de la casa podíamos apreciar el resplandor y la humareda típica de un incendio, y se podía ver que estaba cerca, no más de dos cuadras. Mi padre, que siempre es el que sube cuando ocurren esta clase de hechos, dijo que el incendio estaba ubicado cerca de un almacén que está a dos cuadras de distancia. Y más preciso no pudo ser: el incendio era tras el almacén mencionado.
La historia registra incendios y amagos en ése preciso punto, lo que había llevado a los dueños del almacén hacer un cortafuegos de cemento, por lo que en cierta forma estaban protegidos. Sin embargo había un factor que cambiaba las circunstancias de todo este hecho: el anterior dueño del lugar, un hombre senil que era el sospechoso de los incendios y amagos anteriores, está muerto. El actual ocupante de aquel lugar es un chico que tiene más o menos mi edad, lo conozco de pequeño, y que ha tenido un amargo vivir hasta un par de años atrás.
Richard, el chico, fue compañero de clase cuando cursaba Kinder. Después de Kinder no lo volví a ver, hasta hace unos 3 años atrás, cuando me lo topé en la calle y me reconoció. Su vida ha sido un pesar desde el principio, y ahora se le agrega ésta situación. Cuando pequeño no la pasó bien, ya que sus padres de escasos recursos y con problemas intrafamiliares — alcoholismo, siempre metido en el medio — hicieron que este chico se transformara en un drogadicto y delincuente. A partir de ahí, un crimen lo dejaría recluído una buena parte de su adolescencia. Hace 3 años este chico salió de la cárcel para reinsertarse a la comunidad, luchando contra el prejuicio y el pasado que pesaba sobre él, y lo logró. Como un rehabilitado fue contratado por Conace — la organización a cargo de la prevención de consumo de drogas en Chile — para ser monitor y luego como uno más del staff de Conace. Luego estaría además en el staff del Injuv. Se puede decir que tuvo un cambio radical en su vida, sin embargo y a pesar de todo, estaba viviendo solo, en una mediagua, ubicada tras el almacén que ya mencioné. Si, lo perdió todo.
Vivía solo, sin padre ni madre. Sin luz ni agua. No creo que haya tenido mayores bienes que su cama y alguno que otro recuerdo. Todo ahora perdido… consumido en las llamas. Un golpe a su triste vida.
Cuando vimos que el incendio era cerca salí a ver dónde era precisamente el lugar. Ahí, al llegar me encuentro con Richard pateando la reja frente a su pequeña morada, gritando ¡Conchetumadre!. Luego se apoyó a un árbol frente a la reja, demostrando su impotencia. Frente a él, al otro lado de la calle, un par de Carabineros, personas que estaban en el lugar, presenciando lo que ya era inminente: las llamas se habían comido la mediagua completamente. No pude quedarme más tiempo, ya que llegaban bomberos al lugar, y partí a casa, a contarle a mis padres. Lo pienso e imagino la impotencia, la tristeza, la… no sé, pero imagino lo que le pasa a ese pobre chico. Es horrible y triste.
Recuerdo cuando fue el incendio del bosque al lado de mi casa, hace ya 6 años. Fue tenso y pasamos mucho susto. Recuerdo que lo único que temía en ése momento eran dos cosas: perder la casa y perder mi Nintendo. Es el bien más preciado que tengo y me habría sido desgarrador haberlo perdido en tan funestas circunstancias. Ahora que tengo más posesiones materiales, igual temo perderlas. Pero más allá de lo material, a lo que temía yo era a perder eso: el recuerdo que marca mi niñez, el primer regalo grande en mi vida. Perder los recuerdos…
Richard… qué dura ha sido la vida contigo. Pero vamos, ésto es una pequeña prueba. Espero que puedas salir de ésto airoso, así como alguna vez lo hiciste al salir de la cárcel. Vamos, viejo.

Que pena lo del muchacho, pero así es la vida. Siempre tendremos pruebas que superar y ser fuertes, no dejarnos vencer por los problemas.
Al menos no perdió la cosa más importante que pudiera tener: su vida y todas aquellas cosas materiales podrán recuperarse. Costará trabajo, desde luego, pero es una buena manera de volver a empezar desde cero. ¿Y los recuerdos? Pues los recuerdos son éso y en la mente es donde están. No debemos valernos de las cosas materiales para tenerlos presentes, pues lo material tarde o temprano se pierde.
Lo importante, es apoyarlo ahora en todo lo que sea posible.
Muchos saludos y mucha suerte n_n
Comment por Eliza Rain — November 13, 2008 @ 3:23
@Eliza Rain: Bueno, ése es uno de los puntos en los que he pensado, pero estaba tratando de ponerme en el lugar de él. Desde luego que no perdió la vida y eso es algo importante, ya que cosas como éstas son un empujón a tratar de reiniciarse. Ojalá saque algo bueno de todo esto.
Y bueno, por mi parte… lamentaría mucho perder mis cosas, aunque lamentaría más perder un ser querido.
Comment por No Quiero un Username — November 17, 2008 @ 1:57