Contra la adversidad: un mal día en el trabajo
El cliente siempre tiene la razón es una frase tendenciosa en cierta manera. Trata de lapidar a los que no atienden bien. Pero, ¿qué pasa con los que sí atienden bien?
En mi caso, esa frase… me sirve si soy cliente, pero cuando atiendo hasta mi estómago sufre. Pero saben, no sufre porque me hagan sufrir con el hecho de que el cliente tenga realmente la razón, sino por su estupidez. Sí, hay clientes que son simplemente estúpidos.
Sé que el cliente es una vaca sagrada a la cual no se le cuestiona… pero a veces da para mirar al cielo de lo tontos que pueden llegar a ser. Pedidos a pausa — esos donde te compran cada cosa por separado, todo porque olvidan contestar la pregunta “¿algo más?” –, porfía sobre una marca específica — la gente cree que un laboratorio distinto puede o les provocan desde vómitos hasta cáncer — o pura y plana desidia — frases como “no traje mi tarjeta, ¿me puede hacer el descuento igual?” son una pequeña demostración.
¿De qué viene todo esto? Ahh… bueno, experiencias como las anteriores. A diario. Si me pagaran extra por atender a clientes jodidos, pues no ganaría mucho, pero me alcanzaría para poder costearme un helado extra.
Por ahí leí que en Chile estamos acostumbrados a que “nos traten mal”, sean vendedores, maridos, perros, etcétera. Puede ser, así como también puede que los clientes sean jodidos… por joder.
Personalmente atiendo bien. Hasta consideraría que tal vez soy una persocom en vez de un humano, porque soy demasiado amable con los clientes, incluso los jodidos. Bueno, yo gano mi karma con eso.
En realidad mis misiles apuntan a mis compañeras de trabajo, a cuál lo hace peor. Una sólo es amable con los amigos y conocidos, el resto «si te pesco»… Ah, la otra es una vieja amargada que sufre del Síndrome de la Pistola de Agua, y tiene 55 años… y sigue viviendo con su madre (no quiero mencionar que es soltera).
Bueno, quizás qué tengo yo… pero trato de no reflejarlo al cliente. El cliente es una vaca sagrada, incluso si es un imbécil. Si no fuera por ese imbécil, no tendría empleo, ¿no?
